El Bachillerato excelente
Que la Comunidad de Madrid haya anunciado una medida educativa como la creación de un Bachillerato de Excelencia no debería sorprender a nadie.
La idea de que es conveniente separar al alumnado considerado bueno del malo no es nueva y tiene bastantes partidarios. Es el tipo de medida de sentido común que encaja tan bien con el populismo y que, por otra parte, puede respaldarse fácilmente con datos. Los buenos alumnos y alumnas tendrán buenos resultados académicos porque los hemos seleccionado por sus buenos resultados académicos. Es una apuesta segura.
Por supuesto, esto ha provocado una oleada de críticas.
Una buena parte de estas críticas tienen que ver con las ideas de la segregación y del elitismo y la creación de un "Bachillerato de dos velocidades".
Personalmente creo que estas críticas son superficiales y no van al meollo de la cuestión. Tampoco creo que la medida sea la solución correcta al problema del Bachillerato.
Para solucionar un problema hay que hacerse las preguntas correctas y, en este caso, la pregunta correcta sería: ¿Por qué hay alumnos y alumnas que fracasan en Bachillerato?.
Para delimitar esto correctamente es necesario pensar qué pinta el Bachillerato en el sistema educativo. En primer lugar, hay que decir que se trata de una etapa de educación post-obligatoria. Es una alternativa a la Formación Profesional que, a la vez, es un requisito para acceder a la Universidad o a la Formación Profesional de Grado Superior. Dicho de otro modo, el Bachillerato es una etapa puente entre la educación obligatoria y la formación superior.
El Bachillerato en sí mismo es una etapa que no tiene mucho sentido. No proporciona una formación particularmente útil para incorporarse al mundo laboral en comparación con la FP, ni una titulación especialmente valiosa. Excepto para seguir estudios. Así que debemos suponer que el alumnado de Bachillerato pretende ingresar en la Universidad o acceder a Formación Profesional de Grado Superior.
Pero en la práctica hay un sesgo del Bachillerato hacia lo académico, hacia la Universidad. ¿No se echa de menos un Bachillerato orientado a la Formación Profesional (del mismo modo que hay un Bachillerato artístico? ¿No podría estar ahí el problema?
El Bachillerato es un cajón de sastre al que van a parar todos los alumnos y alumnas que, o bien quieren seguir estudios universitarios, o bien no encuentran acomodo en la oferta de Formación Profesional de Grado Medio. Así que es muy posible que nos encontremos con una buena cantidad de alumnado que no quiere estar ahí, pero que no tiene más remedio que estar cursando una etapa a la que no ve demasiado sentido, pues lo empuja en una dirección que realmente no quiere seguir (la universitaria).
Por tanto, la propuesta sería no la creación de un Bachillerato de Excelencia, sino la creación de un Bachillerato "Laboral", preparatorio para la Formación Profesional de Grado Medio, o que tuviese una orientación al mundo laboral y al emprendimiento.

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