por Fran Iglesias28-1-2010 23:30 (Nº art. 572)
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Apple acaba de presentar el iPad y hemos estado pensando en cómo podría utilizarse en el entorno educativo
Hay mucha gente que está interpretando de forma incorrecta lo que es el iPad. Se trata de un dispositivo que se sitúa en el hueco funcional que hay entre un teléfono inteligente como el iPhone y un ordenador portátil como el Macbook. Por su forma e interfaz recuerda más al iPhone o iPod touch que a un ordenador convencional. Sin embargo, gracias a su pantalla más larga y a la mayor capacidad de proceso, permitirá hacer muchas más cosas que el iPhone.
iPad no sustituye ni al iPhone, ni al ordenador. Sencillamente es un dispositivo nuevo que plantea un nuevo concepto de acceso a la información y de interacción con el contenido.
El sistema operativo es iPhone OS, que es un Unix, sin embargo su estructura de archivos está completamente oculta en la interfaz. No hay archivos ni carpetas que gestionar, ni discos, ni nada que nos recuerde que estamos ante una plataforma informática. La usuaria o usuario utiliza las aplicaciones para manejar directamente a mano sus contenidos, ya sean fotos, mensajes de correo, páginas web, libros electrónicos, canciones, álbumes...
Es importante tener esto claro. iPad ha sido diseñado para que las personas realicen una serie de tareas de una forma mucho mejor que con los demás dispositivos, particularmente: navegar por internet, leer el correo electrónico, ver vídeos y fotos, leer libros electrónicos y gestionar contactos y calendarios. Pero además, puede utilizar las mismas aplicaciones que el iPhone y muchas más que se desarrollarán próximamente. Entre ellas, la suite de ofimática de Apple iWork, que incluye procesador/maquetador de textos, presentaciones y hoja de cálculo.
Las aplicaciones incluidas reproducen objetos físicos que realizan las mismas funciones, de modo que el manejo es intuitivo y natural.
El iPad tiene forma de tableta con una proporción 4 a 3 y un tamaño de unos 24 por 19 centímetros y un grosor máximo de 1,5 cm. Está construido en aluminio y cuenta con una pantalla multitáctil de 9,7 pulgadas. Pesa algo menos de 700 gramos. La proporción de la pantalla está pensada para que sea adecuada para la lectura de libros electrónicos.
Tiene un marco alrededor bastante amplio, lo que permite sostenerlo sin que los dedos tapen la zona operativa de la pantalla. No incluye cámara pero sí micrófono.
En cuanto a conectividad, puede conectarse a redes wifi y hay una versión 3G para redes de telefonía móvil. Cuenta con Bluetooth lo que le permite conectar un teclado inalámbrico. Lleva una salida de auriculares y un conector dock a través del cual se puede conectar a un ordenador, para sincronizar los contenidos, a una alimentación USB o bien a diversos accesorios. No lleva puertos USB ni otro tipo de conexiones.
Toda la interacción con el iPad se realiza a través de la pantalla táctil que soporta diversos tipos de gestos. Cuenta con un teclado virtual que en posición horizontal es un poco más pequeño que el de un portátil Macbook. Gracias a sus sensores la pantalla es capaz de orientarse correctamente para la posición actual del dispositivo.
Las impresiones de los que lo han podido tocar han sido buenas. Aunque es grande, se percibe como ligero. Funcionalmente destaca su velocidad y la experiencia de navegación web.
Hay que volver a insistir en lo dicho al principio del artículo. El iPad no es un ordenador ni un móvil. Es un tipo de dispositivo nuevo, que propone una forma de interactuar con los contenidos diferente. No se necesitará ningún conocimiento de informática de nivel de usuario ni nada por el estilo. Si has usando una agenda de papel, sabrás usar la del iPad. Si has leído un libro, sabrás usar la aplicación de libros. Es así de simple.
La interfaz esconde toda la complejidad esperada en un ordenador. No hay un navegador de archivos visible, nada de lidiar con archivos o carpetas. La información y los contenidos se presentan como unidades significativas, reconocibles y manipulables directamente con gestos basados en cómo manejamos los objetos físicos. El iPad se enciende y de inmediato nos encontramos ante la pantalla inicial y podemos hacer lo que queramos.
En ese sentido, el iPad no tiene nada de intimidante. Más bien al contrario. Un Mac es fácil de usar, pero siempre nos encontramos con la dificultad de explicar conceptos como los de archivo, carpeta, sistema de ficheros, discos, explorador, etc. Aquí, ni eso.
Por otro lado, analizar el impacto que puede tener el iPad en el entorno educativo supone en primer lugar delimitar el tipo de tareas y ámbitos en los que podría ser utilizado.
No es lo mismo pensar cómo lo podría emplear el profesorado y cómo el alumnado. No se puede aprovechar igual en la educación primaria que en la universitaria. No es lo mismo considerarlo desde la perspectiva de uso individual que desde la del grupo de clase.
Por ejemplo, en Proyecto Grimm nos centramos en la integración de las tecnologías en proyectos de aprendizaje creativos. Gran parte de nuestras propuestas consisten en la creación de contenido por parte de alumnos y alumnas de infantil, primaria y secundaria, como podcasts, películas, animaciones, webs y otros muchos proyectos.
Con el iPad recién presentado somos conscientes de que no hay aplicaciones adecuadas en el nuevo dispositivo para llevar a cabo estas tareas. Sin embargo, vemos que hay aplicaciones en el iPhone y en el Mac que seguramente estarán disponibles pronto para iPad. Apple ha dado el pistoletazo de salida para ello con la conversión de iWork. Nosotros trabajamos con nuestro alumnado muchísimo con iLife y con otras muchas aplicaciones inspiradas en el mismo tipo de planteamiento, y muchas de ellas podrían tener su plataforma ideal en el iPad gracias a su interfaz manipulativa.
Dado que los tres programas de iWork han sido portados a iPad con todas sus consecuencias (la interfaz ha sido completamente rediseñada para el nuevo sistema de control), es cuestión de tiempo disponer de algunas de las herramientas que más nos gustan y de otras nuevas, que con la interfaz táctil harán más fácil y divertido el trabajo.
El punto más oscuro, es la conectividad de periféricos, sobre todo cámaras de vídeo y fotos. Para empezar, se dispone de un adaptador de cámara, que es una solución. También es posible que este equipo deba ser "satélite" de un Mac principal y no pensar en él como una unidad completamente independiente. Y, quién sabe, quizá las siguientes generaciones de iPad permitan otras posibilidades.
En cualquier caso el iPad no viene a sustituir al Mac, pero puede desplazar a éste hacia tareas más especializadas y que requieran más potencia (como puede ser la edición de video), aunque también es posible que las nuevas aplicaciones permitan capacidades básicas de manipulación y creación de medios, con controles sencillos e intuitivos que sean aún más fáciles de manejar para niños y niñas y el profesorado. De todos modos, esto tendrá que verse con el tiempo.
Tal como sale de la caja, el iPad parece una herramienta ideal para acceder a la web, leer libros, comunicarse, organizar el trabajo con el calendario y ese tipo de tareas. Y todo eso nada más encenderlo.
Con aplicaciones web como Google Docs y otros servicios tenemos una carpeta digital con la que acceder a la mayoría de materiales de estudio que podamos necesitar y a herramientas básicas para usarlos: enciclopedias online, sitios web de referencia, agregadores de noticias, almacenes de marcadores, canales de podcast, sitios de vídeo, libros electrónicos, etc.
Sólo falta que algunas aplicaciones del Mac y del iPhone empiecen a estar disponibles en la plataforma, con posibilidades de edición de datos (por ejemplo, Bento para iPad sería una adición estupenda), así como programas para tomar y almacenar notas, creación de esquemas y gráficos, etc.
Esto convierta al iPad en una herramienta general muy prometedora tanto para el profesorado como para el alumnado a partir de ciertas edades.
Nada que ver con los incómodos netbooks del plan Escuela 2.0. Sencillamente, sus pantallas, sus formatos y sus sistemas operativos no permiten una interacción tan fluida de los usuarios y usuarias con la información y los contenidos. Visto el iPad, el netbook parece un callejón sin salida para el entorno educativo. Una vía muerta.
Pero también pueden estar en vía muerta los libros de texto electrónico basados en flash que proponen algunas editoriales. Dejando aparte el hecho de que iPhone no puede ejecutar Flash, el formato elegido por Apple para los libros electrónicos es el formato abierto ePub, que entre otras cosas, permite integrar elementos dinámicas con Javascript, que se pueda elegir la tipografía o que el texto se autoajuste al tamaño de la visualización. Esto hace posible cosas como que al hacer zoom el flujo de texto se ajuste al espacio disponible en pantalla.
Habrá que ver la fortaleza física del dispositivo. Lo más preocupante es la pantalla, pero la construcción en sí, con la metodología unibody (la caja se crea en una sola pieza de aluminio) debería ser adecuada. Con una funda bien pensada es todo lo que haría falta llevar a clase.
Para el profesorado se trata de un dispositivo portátil, nada intimidante con el que realizar todo el trabajo de preparación de clases, búsqueda de información, acceso a las plataformas de información académica para realizar las anotaciones sobre el alumnado, comunicarse con las familias, y un largo etcétera.
Por ejemplo, en el centro donde trabajo tenemos netbooks en cada aula para la tarea de acceder por Internet a la plataforma académica. Pero en comparación, un iPad sería mucho más cómodo y versátil.
En los niveles de bachillerato y universitarios puede convertirse en el dispositivo de referencia. En muchos colegios, por ejemplo, estamos empezando a introducir a los alumnos y alumnas en el uso de aplicaciones web como Google Docs y otras para no tener que depender ni de aplicaciones concretas, ni de tener los datos en un equipo determinado, y también para trabajar de forma colaborativa. Con la información almacenada "en la nube", como se dice ahora, una jornada de estudio con iPad podría ser algo así:
Si a estas posibilidades le añadimos las que brindarán las aplicaciones que van a llegar, parece claro que el iPad puede ser una herramienta ideal para estudiantes de estos niveles.
Un punto que nos gustaría ver es cómo se resolverá la creación de materiales didácticos. El formato de los libros gestionados por iBooks es ePub, basado en XML lo que debería permitir aplicaciones con capacidad de exportar y publicar en este formato.
Aparte de eso, uno de los pilares del Mac en los años 80 en el mundo educativo fue Hypercard, con el cual muchas profesoras y profesores desarrollaron materiales didácticos interactivos que han tenido una larga vida. Siguiendo su estela se crearon otras como HyperStudio, con idéntica filosofía. Actualmente no disponemos de una herramienta de la misma sencillez que esté a la altura (Hyperstudio parece que está recuperando el tren de desarrollo).
El iPad podría ser una plataforma ideal para este tipo de desarrollos, que permita a maestros y maestras crear materiales interactivos con gran riqueza de medios que puedan manejarse a través del interfaz táctil. Ahora mismo herramientas como JClic o LIM, ocupando más o menos el mismo sector, están aún muy lejos de alcanzar la potencia y riqueza de contenido que permitían HyperCard o HyperStudio hace años.
Quizá será necesario usar el ordenador para crear los materiales, pero sería fantástico poder generar con ellos aplicaciones para funcionar en el iPad.
Las aplicaciones serán la clave del éxito del iPad en educación. Incluso ahora, con sólo lo que trae de serie resulta una opción muy atractiva para profesorado y estudiantes, gracias a la gran cantidad de aplicaciones web accesibles a través del navegador y a muchas de las disponibles para el iPhone.
Conocido el talento de muchos desarrolladores que trabajan para el Mac, es seguro que pronto disfrutaremos de una colección de aplicaciones brillantes que funcionarán sobre el iPad y nos proporcionarán nuevas e interesantes formas de interactuar con la información.
Además, iPad es una plataforma ideal para acceder a contenidos que ya están en Internet, desde páginas web a vídeos, pasando por podcasts y otros recursos.
Precisamente, el hecho de que no sea un ordenador convencional, de que no nos de acceso a un sistema de archivos y carpetas, es un punto a favor. iPad nos propone manipular directamente los contenidos y la información que nos interesa e interactuar con ella de forma natural. Algo que muchos critican puede ser la baza que lo haga especialmente deseable en los entornos educativos.
Ramón comentó (29-01-2010, 01:08)
OK
Creo que haces un buen análisis de sus posibilidades. Con que se cumplieran la mitad de las espectativas ya sería un gran dispositivo.
Estoy de acuerdo en que no hay que enfocar el tema como si se tratara de un "ordenador portátil más" o un "netbook", es otra cosa, otro concepto que avanza en el camino que nos gustaría, en el camino de la humanización de la tecnología. Es una dispositivo para mucha gente y para la gente que no quiere ni necesita saber o aprender qué es una carpeta, un disco o una ventana.
Gracias por tu sabrosa aportación.
RicardJTP dijo (29-01-2010, 07:42)
Falta el finder
Deberia disponer del Finder para mejorar la gestion de archivos, ya que hay aplicaciones educativas en las que es necesario manipular directamente estos. Por ejemplo, enviar un documento a través de Moodle.
No está claro que con el sistema operativo del iPad pueda hacerse esto.
Fran Iglesias señaló (29-01-2010, 16:07)
Respecto a un Finder...
He leído alguna pieza que apuntaría a diversas posibilidades para acceder a documentos en diversos tipos de almacenamiento.
Lo que no parece que vaya a haber es un Finder o un Explorador de archivos en el sentido tradicional.
ignacio opinó (29-01-2010, 23:20)
Pues sí.
Me parece un dispositivo muy útil y con mucho futuro, tanto a nivel educativo, doméstico o empresarial. El tiempo, sin duda, hablará. Pero creo que Apple ha acabado de inventar otra de esas máquinas a imitar que acabará siendo imprescindible en nuestras vidas.
txipi opinó (31-01-2010, 11:57)
iPad = más RO culture
Estoy en profundo desacuerdo con el enfoque general del artículo.
El iPad no aporta nada realmente revolucionario a la educación. Es solamente un dispositivo de cultura Read-Only mejorado. Es un instrumento fantástico para consumir contenidos, pero verdaderamente malo para producirlos.
Los netbooks, con todas sus limitaciones, permiten un cambio de marco educativo, rompiendo la barrera entre la producción y el mero consumo de contenidos culturales.
Así como los Mac son geniales para producir contenidos, sus dispositivos móviles (iPod, iPhone, iPad) nos conducen a una cultura en la que todo está dado (solamente aplicaciones de Apple) y la interacción y creación es residual.
lector comentó (31-01-2010, 13:49)
sin tinta electronica no sirve para estudiar
Creo que obvias un detalle. El iPad no usa tinta electrónica luego no sirve para lectura prolongada como leer por ejemplo. Como consecuencia, el iPad no sirve para la educación.
El iPad es un netbook cerrado bonito, nada más y para algunos nada menos.
Fran Iglesias opinó (31-01-2010, 22:21)
Lector, la tinta electrónica está verde
No veo como se puede llegar de un punto a otro de tu razonamiento.
La tinta electrónica es lenta y monocromática. De momento no vale para otra cosa que para los lectores de libros.
Fran Iglesias señaló (31-01-2010, 22:31)
De read-only nada
Txipi,
aquí nadie habla de revolucionar nada. No he usado esa palabra en todo el artículo.
Atribuir a los netbooks la capacidad de cambiar el marco educativo es una afirmación que no tiene ninguna base. Tampoco el iPad ni todos los ordenadores que metas.
Y mi opinión sigue siendo que el netbook es un producto mediocre que quizá no pase de este año siquiera.
El cambio educativo es otra cuestión y la hemos comentado en otras partes de esta misma web.
El iPad no es será un dispositivo de sólo lectura. Ya cuenta con aplicaciones de productividad (iWork) y ya se han anunciado otras por parte de otros desarrolladores. De aquí a dos meses seguramente contaremos con más. Precisamente en el artículo digo que "el éxito del iPad dependerá de las aplicaciones".
En la última frase de tu comentario llegas a una conclusión que sale de una información errónea. Las aplicaciones para iPhone OS no son sólo de Apple, hay miles de desarrolladores y hay aplicaciones creativas.
Vei dijo (13-02-2010, 22:15)
Se sobrevalora la tinta electronica
Aquí ( http://bits.blogs.nytimes.com/2010/02/12/do-e-readers-cause-eye-strain/ ) se habla del cansancio visual del LCD, LED y tinta electrónica , vienen a decir que todo depende de las condiciones en que se usen (al igual que en papel, leer tinta electrónica en malas condiciones de luz puede ser peor que el LED en las mismas condiciones, por ejemplo)
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