por Fran Iglesias21-5-2010 01:58 (Nº art. 582)
Hablar en público es una habilidad que se reclama cada vez con más frecuencia en diversos entornos profesionales.
Muchas personas manifiestan su temor a hablar en público alegando carecer de las habilidades necesarias. En buena parte, se trata de un miedo a la valoración que pueden hacer los espectadores, ya que es relativamente fácil aprender las técnicas básicas para exponer de forma adecuada y digna una idea.
El origen de este temor se encuentra muchas veces en la escuela. Muchos alumnos y alumnas adquieren el miedo a expresarse en público porque las escasas veces que lo tienen que hacer es con la finalidad de que sean evaluados sus conocimientos y puesta una calificación.
Desarrollar un programa para enseñar a nuestro alumnado a hablar en público debe partir de varios aspectos fundamentales:
Nuestro objetivo será que los alumnos y alumnas sean capaces de preparar y exponer un tema en público con seguridad y soltura.
En primer lugar, debemos crear un entorno que integre los errores y los reinterprete como pasos en el aprendizaje. Es fundamental que alumnos y alumnas se sientan libres para equivocarse sin miedo a ser regañados. Para esto es muy importante que el profesor o profesora sea el primero en aceptar los errores propios y los comentarios sobre su trabajo que pueda hacer el alumnado. Y, además, crear una dinámica de la clase en la que la evaluación constructiva (formativa) sea una forma de actuación habitual.
Los alumnos y alumnas tienen que aprender a recibir comentarios sobre su actuación, pero también tienen que aprender a hacerlos de manera adecuada. Una buena crítica constructiva:
Por lo tanto, podemos hacer ejercicios en los que un alumno expone o lee un tema ante los demás y éstos opinan sobre su actuación. Los comentarios de los compañeros pueden seguir esta estructura:
Con mucha frecuencia el alumnado (y en realidad mucha gente) piensa que una buena exposición o una buena presentación le "sale" a algunas personas de forma natural, sin preparar ni ensayar. Nada más lejos de la realidad.
Hablar en público requiere preparación. Quienes hablan bien en público es porque lo han preparado bien. Sólo personas de muchísimo talento son capaces de improvisar una charla coherente.
Preparar el contenido de una charla o presentación requiere sentarse con papel y lápiz y elaborar algún tipo de guión. La forma concreta de este guión es lo de menos, y depende del estilo personal y del tema. A algunas personas les irá bien con mapas conceptuales, otras preferirán esquemas de texto, otras harán fichas y otras dibujos. Hay algunas pautas sencillas que se pueden seguir:
Una vez que determinamos el tema buscaremos una estructura adecuada para exponerlo, que nos proporcione un hilo conductor. Algunas sencillas pueden ser:
Con la información y la estructura redactamos el guión, bien sea en forma de un texto con puntos, fichas con cada punto, etc.
El papel del profesorado es guiar en esta parte de preparación, indicando la necesidad de seguir los pasos anteriores y supervisando que los alumnos y alumnas los realicen. Y haciéndoles pensar sobre los puntos flojos, las lagunas de información, las incoherencias, etc.
Para que la exposición o presentación salga bien hay que ensayarla. Ensayar nos permite adquirir seguridad y soltura en lo que vamos a decir.
Lo ideal sería ensayar con alguna personas que nos evalúe y nos señale los problemas. Si nuestros alumnos trabajan en equipos para preparar un trabajo que van a exponer, sería importante que hicieran estos ensayos y sean los propios compañeros y compañeras de grupo los que actúen como evaluadores, siguiendo las pautas indicadas más arriba.
En el ensayo, los alumnos y alumnas tienen que conseguir ver la evaluación y los comentarios como herramientas para mejorar su propio trabajo. Puede ser muy positivo que se graben y se escuchen y hagan una autovaloración.
Hoy casi nos resulta inconcebible una exposición oral sin su correspondiente presentación en el ordenador. Los apoyos visuales y textuales son importantes para conseguir una buena comunicación, pero no es imprescindible una presentación informática, o al menos, no en la forma en que se suelen hacer.
El aspecto textual de la exposición es el que lleva a cabo el orador mediante un discurso en el que explica el tema que está exponiendo. Lógicamente, presentar apelando a varios sentidos refuerza el contenido del mensaje y lo hace más accesible.
Como recursos visuales puede utilizar imágenes, o mejor objetos reales si el tema lo permite. Si el soporte es digital, lo ideal sería utilizar imágenes de gran tamaño que representen o ilustren los conceptos que se van explicando.
El texto en las presentaciones debería evitarse al máximo. El texto escrito de las presentaciones compite con el texto hablado. Si nuestras diapositivas tienen mucho texto, el espectador tiende a leerlo y deja de prestarnos atención. Si decimos lo mismo que dice la diapositiva ¿para qué tenemos que hablar? Una buena presentación informática no debería funcionar sola.
Un buen ejercicio es que las diapositivas estén limitadas a unas pocas palabras. Incluso a una sola. Y, mejor: imágenes.
Para ser buen orador hay que dominar el tema y dominar los recursos expresivos:
Proponer restricciones es una buena manera de trabajar habilidades para hablar en público. Las restricciones nos fuerzan a encontrar soluciones para compensarlas o ajustarnos a ellas. Algunos ejemplos:
La democracia no se aprende en el Parlamento, sino en casa. Ser demócrata no es una actitud política, es una actitud ante la vida
Montserrat Roig
Colegios, grupos de trabajo, personas y organizaciones vinculadas a Proyecto Grimm. En orden alfabético.
Recibiremos tus propuestas de enlaces medainte de del.icio.us con la etiqueta for:proyectogrimm. Gracias.
Pincha en una de las palabras clave para ver los artículos relacionados con ella. Cuanto más grande es la palabra, más artículos.