Los nativos digitales no existen
En el mundo de las TIC aplicadas a la educación ha tenido cierto éxito el par de conceptos Nativos Digitales e Inmigrantes Digitales. Los Nativos Digitales serían los alumnos y alumnas, por el único mérito de haber nacido en una época en la que las tecnologías de la información y la comunicación forman parte de la vida cotidiana. Por tanto, a nuestro alumnado le resulta familiar y natural el ordenador, el teléfono móvil y no le asombra especialmente cualquier tecnología que podamos emplear.
Los inmigrantes digitales serían los profesores y profesoras, miembros de una generación que no creció entre ordenadores, sino, como mucho, acompañados de la banda sonora de la radio o la televisión. Demasiado impresionados por el avance de la tecnología, hasta el punto de mostrar rechazo o incomprensión por ella.
En cualquier caso, esta distinción será transitoria. Dentro de nada, tanto profesorado como alumnado será nativo digital, y entonces… ¿qué? Y cuando la tecnología adopte nuevas formas más naturales y accesibles que eliminen las diferencias entre quienes son expertos en su uso y los que no, entonces… ¿qué?
El problema de la distinción entre nativos e inmigrantes digitales es que asume que los supuesto “nativos” comprenden el uso, manejo e influencia, de las tecnologías por el hecho de percibirlas como una parte más de sus circunstancias vitales, y que los “inmigrantes” no lo hacen, porque les resultan extrañas y amenazantes.
Pero esa familiaridad no implica conocimiento. Ver salir el sol todos los días no nos hace saber automáticamente que se trata de un cuerpo miles de veces más grande que la Tierra y que ésta gira en torno a él, en lugar de al revés como parece a primera vista.
Sería mucho más correcto y seguramente útil distinguir entre quienes comprenden el uso, alcance e influencia, de las tecnologías disponibles para su vida personal, profesional y para el conjunto de la sociedad, y las utilizan de forma intencionada, consciente y responsable; y entre quienes no lo hacen.
Como profesores y profesoras es nuestro deber convertirnos en miembros del primer grupo y ayudar a nuestro alumnado a formar parte del mismo.

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